domingo, 17 de febrero de 2008

CHE PYKASUMI. Ruben Bareiro

Sin consuelo alguno
te sigo queriendo
cada amanecer.
Como sombra voy
caminado a solas
con mi soledad.
Mis ojos padecen al mirar
la casa donde ya no estas,
corazon transido
que me mancha el pecho
y me hace sollozar.

Con un leve vuelo
de mi te apartaste
pequenia torcaz.
Porque no querias
que te acarisiase
el pelo y la piel.

Regresa te pido
a darme consuelo
como sabes tu.
Alivia esta pena
que me estruja el alma
Che Pykasumi.

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