miércoles, 21 de noviembre de 2007

VOY Y VUELVO.

Antes que nada;
Ahora que estoy en suelo ajeno, quisiera encargarle a mis amigos la integridad de mis mujeres.
No aquellas de cuyos labios he bebido y que por muy buenas razones, han de estar odiándome en este mismo rato.
Fui feroz-mente descreído. Me faltó caricias,
y aquello que mueve a los amantes a buscarse mutuamente
fue para mi/ mas de alguna vez/
un mero trámite.
Por tanto agazapado
en mi desvergüenza y lejanía, pido humildemente se conserven mis Ideas. La semilla que sin querer deje en el suelo fertil de mi tierra.
Quien sabe leer - por algo les abro las puertas de mi casa, hay que decirlo -,
sabrá darse cuenta que tanto poesía como ideas lucen senos lujuriosos y crines olorosas;
que no podrían ser si no Mujeres, "Mis Mujeres".
Companeros de viaje tengo muchos.
Por ejemplo en estas noches he hablado largamente sobre exilios junto a Benedetti.
El Salarrue salvadoreño cubrió de barro mis zapatos
-sucede que salté de un invierno a otro y cada día me despierto a la llovizna- .
Cortazar obviamente me ha devuelto a las fantasías: que toda emoción se guarda en un solo sitio. Allí se queda, florece y un buen día,
es un ACTO CONSUMADO.

No sé si alguien ha llorado tanto mi partida, quiero decir, alguien de quien yo no haya sospechado alguna lágrima.
Quiero saber si aun me citan en las noches de reuniones, cuando enfrentados a los hechos, a la casa; la Vieja Casa donde nos criamos, el fantasma que sabemos ronda los pasillos con nosotros, se recuerda de mi pesadumbre en los últimos meses juntos en el bar. Yo soy una Pena Vieja y quiero ser la gracia de mis canciones que dejé en poder de la Divina.
En todo caso,
Deben saber que ya no canto.
Que mi espíritu y mi alma se han por fin callado
para que un torrente de ceremonias y lenguajes nuevos me violenten
y sacudan mi carne,
carne del pasado,
carne amarga la tristesa
carne las resacas y el delirio.
COMO LAS CULEBRAS EN LOS PALQUIS
MUDO MI PIEL
y un par de párpados ancianos
abrazan mis ojos de tormenta.

El Sexo que cuelga de mi pecho,
como un viejo talismán adormecido, me recuerda a veces que mía fuiste.
Que con esta gubia grabé mi nombre en tus entrañas
así como calé las iniciales de Juan Bruna en el Espino,
cuando el puño izquierdo me condujo hasta esas luchas.
Ahora sentado en un banquito de la villa,
se me escapa el día mientras descanso mis batallas.
A lo lejos se oyen cañonazos,
aullidos y lamentos
y yo fumo pensado en lo que ha subido
el costo de la vida ( la luz!!!! por Dios que ha subido la LUZ!!!!. Eso ya es una lucha por si sola)
Pero voy y vuelvo.
VOY Y VUELVO.

N. Cuevas.
(A Todos "Esos y Esas" de la Gato Alquinta).




1 comentario:

Azderel dijo...

Ya mi estimado coterraneo lo tengo linkeado en mi blog!!

Saludos!!